CAMBIAN LOS NOMBRES, PERO SIGUEN LAS PREGUNTAS: ¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DEL SENA EN CÓRDOBA?

En Córdoba muchos se preguntan hoy en manos de quién quedó la dirección del SENA Regional Córdoba y, sobre todo, quién está detrás de los movimientos que se vienen produciendo en una de las entidades públicas con mayor presencia e influencia en el departamento.

La pregunta tomó fuerza con la Resolución 1-03041 de 2026, mediante la cual el SENA terminó el encargo de Diana Guerra Rodríguez y encargó a Tatiana Angélica López Padilla como directora regional de Córdoba desde el 14 de septiembre hasta el 14 de diciembre de 2026, mientras se define la provisión del cargo.

López Padilla es funcionaria del SENA y su hoja de vida oficial señala que está vinculada como instructora desde 2019. También registra experiencia como secretaria de despacho de la Alcaldía de Cereté entre 2012 y 2013 y como secretaria de despacho de la Alcaldía de San Pelayo en años anteriores.

Pero el asunto no termina en la Regional. También se han presentado movimientos en los centros de formación del SENA en Córdoba. Entre ellos aparece el Centro Agropecuario y de Biotecnología El Porvenir, una dependencia de enorme importancia para la formación agropecuaria del departamento. Información pública del SENA muestra que Andrés Ricardo Fuentes Díaz ha ocupado responsabilidades de dirección y coordinación dentro de la estructura regional; en una publicación institucional de 2025 aparece como coordinador académico del Centro de Comercio, Industria y Turismo de Córdoba.

Los movimientos, entonces, empiezan a generar una pregunta mucho más grande: ¿se están produciendo simplemente cambios administrativos o se está reacomodando el poder dentro del SENA Córdoba?

Porque en los últimos años el SENA ha sido una entidad con enorme importancia política y administrativa en el departamento. Maneja formación, contratación, programas para jóvenes, campesinos, emprendedores y población vulnerable, además de importantes recursos públicos.

Y aquí aparece uno de los interrogantes que seguramente muchos quisieran ver respondido: ¿quiénes están detrás de los actuales encargos y movimientos?

¿Quién propuso a Tatiana López Padilla para asumir temporalmente la Dirección Regional? ¿Quién recomendó los nombres que hoy ocupan posiciones de responsabilidad? ¿Qué otros nombres estuvieron sobre la mesa? ¿Quién tomó las decisiones y bajo qué criterios?

Y hay una pregunta todavía más concreta que merece ser respondida públicamente: ¿qué parentesco tiene Tatiana Angélica López Padilla con Francisco Padilla Petro, conocido políticamente como “el Negro Padilla”, exalcalde de Cereté?

La pregunta surge porque existen antecedentes documentales que vinculan laboralmente a ambos con la administración municipal de Cereté. Un documento oficial de planeación municipal identifica a Francisco Padilla Petro como alcalde y a Tatiana López Padilla dentro del equipo relacionado con Planeación e Infraestructura. Además, la hoja de vida oficial de López Padilla registra que fue secretaria de despacho de la Alcaldía de Cereté entre 2012 y 2013.

Eso, por sí solo, no demuestra un parentesco ni una relación política actual, pero sí constituye un antecedente que merece ser aclarado para que no sean las especulaciones las que terminen llenando los vacíos de información.

La pregunta también debe extenderse al Centro El Porvenir y a los demás movimientos que se hayan producido recientemente: ¿quién decidió esos cambios, qué criterios se utilizaron y qué sectores tienen influencia sobre las decisiones?

Porque el interrogante que se escucha en distintos sectores del departamento es sencillo: ¿cambiaron realmente las estructuras o solamente cambiaron los nombres?

También resulta pertinente preguntarle a la actual ministra del Trabajo, Natalia López Fuentes, si conoce quiénes están detrás de estos movimientos en el SENA Regional Córdoba y qué criterios está aplicando el Gobierno Nacional para los encargos y cambios que se vienen produciendo.

No se trata de afirmar que exista una estructura política detrás de los nombramientos sin tener las pruebas. Se trata de hacer las preguntas que corresponden cuando se producen cambios en una entidad pública de semejante importancia.

Porque si todo se hizo bajo criterios técnicos y administrativos, la explicación debería ser sencilla.

¿Quién recomendó? ¿Quién decidió? ¿Qué experiencia se tuvo en cuenta? ¿Qué otros nombres fueron considerados? ¿Existe alguna relación familiar o política que deba ser conocida por los cordobeses? ¿Y quién tiene hoy realmente la capacidad de decidir dentro del SENA Córdoba?

Son preguntas legítimas.

Porque una cosa es cambiar los nombres que aparecen en las resoluciones y otra muy distinta es saber si también cambió el poder que está detrás de esas decisiones.

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