¿Marañón para Colombia y arroz de Estados Unidos? La pregunta que deja la propuesta de Indalecio Dangond

La frase del ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, sobre el arroz abrió un debate que va mucho más allá de la polémica entre el Gobierno y los productores.
“No siembren arroz, no es negocio. Siembren marañón”, manifestó el ministro en medio de una visita al sur de La Guajira, recomendación que posteriormente aclaró señalando que se refería particularmente a zonas de ese departamento donde, según el Gobierno, el cultivo ha registrado pérdidas y bajos rendimientos.
Pero hay un dato que inevitablemente lleva a formular una pregunta: en 2026, Estados Unidos se convirtió en el principal proveedor extranjero de arroz para Colombia.
Durante los primeros cuatro meses del año, cerca del 71 % del arroz importado por Colombia tuvo origen estadounidense. Fueron aproximadamente 96.680 toneladas, mientras Ecuador colocó unas 11.800 toneladas en el mismo período. En valor, las ventas estadounidenses rondaron los US$27,3 millones.
¿Significa esto que la propuesta del ministro de reemplazar arroz por marañón tiene algo que ver con las importaciones estadounidenses?
No hay, hasta ahora, evidencia pública que permita afirmar que exista esa relación. Y sería irresponsable presentarla como un hecho.
Pero la coincidencia merece una explicación.
Más aún porque el propio Ministerio de Agricultura reconoce que las subastas de importación de arroz procedente de Estados Unidos han generado cerca de $292.867 millones durante los últimos 15 años. El ministro, precisamente, anunció una revisión de esos recursos y de la administración de la parafiscalidad del sector arrocero.
La discusión también tiene otra cara.
El Gobierno sostiene que no está proponiendo acabar con el arroz en Colombia. Después de la polémica, Dangond explicó que su mensaje estaba dirigido especialmente a zonas de La Guajira donde el cultivo presenta bajos rendimientos y pérdidas consecutivas, y aseguró que el Ministerio trabaja en un nuevo modelo productivo para que el sector arrocero vuelva a ser rentable y competitivo en 2027.
Entonces la pregunta no es solamente si en La Guajira conviene sembrar arroz o marañón.
La pregunta de fondo es otra: si Colombia reduce su producción de arroz en determinadas regiones, ¿quién ocupará el espacio que deje esa producción en el mercado?
Porque el arroz que no se produzca aquí tendrá que salir de alguna parte.
Y allí aparecen las importaciones.
Estados Unidos ya ocupa una posición dominante entre los proveedores externos de arroz de Colombia durante 2026. Por eso, aunque no exista evidencia para decir que una cosa sea consecuencia de la otra, la coincidencia entre una política que busca reconvertir determinados cultivos y el aumento del peso del arroz estadounidense en el mercado colombiano merece ser explicada con cifras, documentos y claridad.
El ministro tiene una explicación: dice que está hablando de rentabilidad, agua, clima y productividad en determinadas zonas.
La otra pregunta queda abierta: ¿cómo garantizar que una reconversión agrícola no termine haciendo que Colombia dependa más del arroz extranjero?
En tiempos en que se habla de soberanía alimentaria, esa respuesta importa tanto como saber cuánto cuesta producir un kilo de arroz.
¿Usted qué piensa: es mejor reconvertir los cultivos donde el arroz no es rentable o fortalecer la producción nacional para reducir la dependencia de las importaciones?
