¿Qué pasó con las empresas que pagaban por escanear el iris en Colombia?

Por un tiempo hicieron filas en diferentes ciudades de Colombia. Ofrecían criptomonedas a cambio de pasar los ojos por un dispositivo llamado Orb. Hoy, esa operación está definitivamente cerrada en el país y la autoridad ordenó eliminar los datos biométricos recolectados.

Hace algunos años comenzó a hacerse popular en Colombia una propuesta que para muchos parecía sacada de una película de ciencia ficción: entregar criptomonedas a cambio de escanear el iris de los ojos.

La empresa detrás del proyecto era conocida inicialmente como Worldcoin, iniciativa impulsada por Sam Altman y desarrollada por World Foundation y Tools for Humanity.

La operación consistía en que las personas acudían a determinados puntos donde encontraban un dispositivo conocido como Orb, que capturaba información biométrica del iris.

A cambio, los usuarios podían recibir criptomonedas.

En algunos momentos se reportaron pagos que podían llegar aproximadamente a $100.000 pesos colombianos, dependiendo de las condiciones y del valor de la criptomoneda.

La propuesta atrajo a miles de personas y generó largas filas.

Pero detrás de la posibilidad de obtener dinero rápidamente apareció una pregunta que terminaría llevando el caso hasta la Superintendencia de Industria y Comercio:

¿Cuánto vale realmente entregar los datos biométricos de nuestros ojos?

La SIC puso la lupa sobre World

La Superintendencia de Industria y Comercio comenzó a investigar las operaciones de World en Colombia y posteriormente formuló cargos relacionados con el tratamiento de datos personales y biométricos.

El asunto no era menor.

El iris es un dato biométrico considerado especialmente sensible porque está relacionado con una característica física única de cada persona.

Después de la investigación, la SIC ordenó en octubre de 2025 el cierre inmediato y definitivo de las operaciones de tratamiento de datos personales sensibles de World Foundation y Tools for Humanity en Colombia.

Además, ordenó la supresión de los datos personales sensibles recolectados, incluidos los códigos derivados del iris.

Las empresas apelaron la decisión.

Pero la historia no terminó allí.

En 2026 llegó la decisión definitiva

El 18 de junio de 2026, la SIC expidió la Resolución 45710, mediante la cual resolvió el recurso presentado por las compañías y confirmó la decisión anterior.

En julio de 2026 la Superintendencia hizo pública la confirmación.

La conclusión fue contundente:

World Foundation y Tools for Humanity deben cesar definitivamente en Colombia la operación de tratamiento de esos datos y eliminar la información recolectada.

Contra esta decisión ya no procede otro recurso administrativo.

¿Qué pasó con los datos de las personas que entregaron su iris?

Este es quizás el punto que más debería interesar a quienes alguna vez hicieron parte del programa.

La decisión de la SIC no se limitó a cerrar los puntos donde se realizaban los escaneos.

También ordenó eliminar los datos sensibles recolectados durante la operación en Colombia, incluidos los códigos de iris.

Esto abre una pregunta que seguramente muchos ciudadanos se están haciendo:

Si usted entregó su iris, ¿cómo puede saber que efectivamente fue eliminado?

La respuesta es especialmente importante porque una persona puede cambiar una contraseña, un número telefónico o incluso cancelar una tarjeta bancaria.

Pero no puede cambiar su iris.

Por eso los datos biométricos tienen una característica que los hace especialmente delicados: están ligados permanentemente a nuestro cuerpo.

¿Por qué World quería escanear los ojos?

La empresa ha explicado que el objetivo no era simplemente recolectar información para venderla.

El proyecto buscaba construir un sistema denominado World ID, diseñado para demostrar que detrás de una cuenta digital existe una persona real y no un bot.

La idea adquirió especial relevancia con el crecimiento de la inteligencia artificial.

En un internet donde cada vez existen más sistemas automatizados capaces de hacerse pasar por personas, la compañía plantea una pregunta válida:

¿Cómo demostrar que realmente somos humanos?

El problema aparece cuando la respuesta implica entregar uno de los datos biométricos más sensibles que posee una persona.

Y ahí es donde comenzaron los cuestionamientos de las autoridades.

El dinero fue el gran atractivo

Para muchas de las personas que acudieron a los puntos de World, la explicación tecnológica probablemente no era lo más importante.

El incentivo económico sí lo era.

En Colombia se reportaron casos de personas que recibían alrededor de $100.000 en criptomonedas, aunque el valor podía variar según las condiciones del programa y el precio del activo digital.

Ese mecanismo generó una discusión internacional:

¿Una persona está entregando libremente sus datos biométricos cuando recibe dinero a cambio?

Para las empresas, se trataba de un incentivo.

Para sus críticos, existe el riesgo de que una recompensa económica influya en el consentimiento, especialmente cuando quienes participan pueden encontrarse en situaciones económicas difíciles.

Ese debate no es exclusivamente colombiano. El modelo de World ha generado cuestionamientos y actuaciones regulatorias en diferentes países.

¿Cuántos colombianos entregaron su iris?

Aquí aparece otro dato llamativo.

Aunque durante la expansión del proyecto se observaron largas filas y una gran cantidad de personas acudieron a los puntos de registro, no existe un dato público y confiable que permita establecer con precisión cuántos colombianos entregaron sus datos biométricos.

Medios colombianos reportaron en su momento que no había una cifra exacta disponible sobre el número de ciudadanos que habían permitido el escaneo de su iris.

Y esta es precisamente una de las preguntas que debería responderse con mayor transparencia:

¿Cuántos colombianos fueron registrados?

¿World desapareció?

No.

Y aquí hay otra confusión frecuente.

La operación que fue cerrada en Colombia no significa que el proyecto haya desaparecido mundialmente.

La organización continúa desarrollando su propuesta internacional bajo la marca World, con el objetivo de crear mecanismos para demostrar que una persona es realmente humana en el mundo digital.

Pero Colombia tomó una posición mucho más contundente:

el tratamiento de esos datos biométricos no puede continuar bajo las condiciones cuestionadas por la autoridad.

El caso deja una advertencia para todos

La historia de World deja una enseñanza que va mucho más allá de una empresa de criptomonedas.

En una época en la que cada vez entregamos más información para utilizar aplicaciones, redes sociales, bancos, plataformas y servicios digitales, los datos personales se han convertido en uno de los activos más importantes de la economía digital.

Y entre todos esos datos hay algunos especialmente delicados:

rostro, huellas, voz, ADN e iris.

No son como un correo electrónico que podemos cambiar.

Por eso el caso colombiano abre una discusión que apenas comienza:

¿Estamos dispuestos a entregar nuestros datos biométricos a cambio de dinero, criptomonedas o servicios digitales?

Y, sobre todo:

¿Quién controla esos datos después?

La pregunta que queda en Colombia

El cierre definitivo de World por parte de la SIC pone punto final a su operación de tratamiento de datos biométricos en el país.

Pero todavía quedan interrogantes para los ciudadanos que participaron en el programa.

¿Cuántas personas fueron escaneadas?

¿Cuántos datos fueron recolectados?

¿Cuántas criptomonedas fueron entregadas?

¿Dónde estuvieron almacenados esos datos?

¿Y cómo se verificará que toda la información biométrica recolectada en Colombia fue efectivamente eliminada?

La SIC ya ordenó la eliminación.

Ahora el país deberá estar atento a que esa orden se cumpla.

Porque si algo dejó claro esta historia es que nuestros datos personales pueden tener un valor mucho mayor del que imaginamos.

Y esta vez no se trataba de una contraseña ni de un número de teléfono.

Se trataba de nuestros propios ojos.

Hablando Claro

Hablando Claro

Hablando Claro nace como una forma de expresión independiente, donde nadie tiene la última palabra. #HBC 2020 - 2024.