¿Ungido a dedo? Ballesteros impulsa a Alexander Mendoza y pone a prueba las bases progresistas de Córdoba

Análisis político | Córdoba


En política, los votos no se heredan, mucho menos se trasladan automáticamente de una elección a otra. Sin embargo, el representante a la Cámara Luis Fernando Ballesteros parece estar apostándole a una fórmula que podría generar más de una incomodidad dentro de los sectores progresistas de Córdoba: impulsar a Alexander Mendoza Buchelli como una de sus principales cartas electorales.


La lectura que se viene haciendo es que Ballesteros pretendería partir de la votación obtenida por Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial, cercana a los 500 mil votos en Córdoba, como si ese resultado pudiera convertirse automáticamente en la base electoral de una candidatura regional.
Y ahí aparece el primer gran interrogante: ¿realmente una elección presidencial puede compararse con una elección de Asamblea, Alcaldía o Gobernación?
La respuesta, electoralmente, no es tan sencilla.
Una elección presidencial se mueve alrededor de una figura nacional, mientras que las elecciones territoriales dependen de estructuras municipales, liderazgos locales, concejales, diputados, dirigentes sociales, organizaciones políticas y, sobre todo, de un trabajo de territorio que no se construye de la noche a la mañana.


Por eso, pretender que los casi 500 mil votos de una elección presidencial son automáticamente transferibles a una candidatura regional podría ser, cuando menos, una apuesta bastante arriesgada.
¿Y dónde quedan las bases?
El otro punto que genera inquietud dentro de sectores cercanos al progresismo cordobés es la aparente preferencia por Alexander Mendoza Buchelli, quien, según la información que circula en estos sectores, sería una de las personas que cuenta con el respaldo de Ballesteros para entrar en la discusión electoral.
Mendoza Buchelli es abogado, especialista en políticas públicas y desarrollo, y ha participado en procesos y proyectos de carácter nacional. Pero una cosa es tener formación, experiencia profesional o cercanía con determinados sectores políticos, y otra muy diferente es contar con una estructura electoral territorial capaz de disputar una elección en Córdoba.


Precisamente ahí está el debate.
¿Puede un dirigente llegar a disputar una candidatura regional por encima de quienes llevan años recorriendo los municipios, organizando las bases y poniendo el rostro en las luchas políticas del progresismo cordobés?
En el papel habría una consulta para definir las candidaturas. Pero dentro de algunos sectores ya existe la percepción de que Mendoza Buchelli podría llegar con ventaja, como si fuera el “ungido” de Ballesteros.
Y esa percepción podría terminar generando una fractura innecesaria entre quienes sienten que han construido durante años el proyecto progresista en Córdoba y quienes ahora pretenden llegar con el respaldo de una figura nacional.


Una cosa son los votos de Cepeda y otra los votos territoriales
Aquí está quizás el principal error de cálculo.
Los votos de Iván Cepeda no son propiedad de Luis Fernando Ballesteros, ni pertenecen automáticamente a Alexander Mendoza Buchelli.
Esos votos fueron depositados por ciudadanos que tomaron una decisión en una elección presidencial.
Ahora viene otra batalla electoral, con otros candidatos, otras dinámicas y otros intereses.
Córdoba no se gana solamente con cifras nacionales ni con la matemática de una segunda vuelta presidencial. Se gana municipio por municipio, con líderes, concejales, diputados, organizaciones y estructuras que conocen el territorio.
Por eso, si Ballesteros pretende impulsar a Mendoza Buchelli, tendrá que demostrar que esa candidatura puede conectarse realmente con las bases y no simplemente con las cuentas que dejó una elección presidencial.


Porque en política, confundir una votación presidencial con una estructura electoral territorial puede terminar siendo un costoso error de cálculo.
Y la pregunta queda abierta:
¿Alexander Mendoza Buchelli será realmente el resultado de una consulta entre las bases progresistas de Córdoba o terminará siendo el candidato que Ballesteros intentó imponer desde arriba?

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