¿Se convirtió el Pacto Histórico en Córdoba en un reciclaje político? ¡Grave la cosa!

En política, las alianzas son legítimas y las puertas pueden estar abiertas para quienes decidan cambiar de rumbo. Sin embargo, lo que genera cuestionamientos es el recorrido de algunos dirigentes que, después de pasar por distintas colectividades, ahora pretenden encontrar espacio en el Pacto Histórico.
Ese sería el caso de Jorge Fernando Gómez, quien habría transitado por el Partido Conservador, el Nuevo Liberalismo y Cambio Radical, y ahora buscaría aterrizar en las filas del progresismo cordobés.
La pregunta es inevitable: ¿se trata de una verdadera convicción ideológica o de una nueva oportunidad para mantenerse vigente en el escenario político?
Lo que genera inconformidad entre algunos sectores es que, mientras hay militantes y líderes que llevan años defendiendo las banderas del progresismo, otros, con trayectorias en distintas orillas políticas, parecen encontrar espacios y respaldos que no siempre están al alcance de quienes han construido este proyecto desde sus bases.
Al parecer, el representante a la Cámara Luis Fernando Ballesteros estaría respaldando estas nuevas incorporaciones, una decisión que podría generar tensiones internas y abrir un debate sobre los criterios con los que se están construyendo las alianzas políticas en Córdoba.
La controversia habría tomado más fuerza tras la visita de Gomez a las instalaciones de Ademacor, un episodio que, según lo señalado por sectores del progresismo, habría caído mal entre algunos de sus integrantes. El malestar también estaría relacionado con el pronunciamiento que hizo dentro de la sede del gremio de educadores, donde se habría permitido dar recomendaciones a la organización.
La escena deja una pregunta sobre la mesa: ¿qué papel están desempeñando estos acercamientos y qué buscan quienes ahora se aproximan a escenarios vinculados con sectores progresistas?
La política es dinámica, sí, pero también exige coherencia, principios y respeto por quienes han defendido un proyecto político en los momentos más difíciles. Cambiar de partido no es un delito ni impide asumir nuevas posiciones ideológicas; lo cuestionable sería que las alianzas respondieran únicamente a cálculos electorales y no a convicciones claras.
¿Está el Pacto Histórico en Córdoba sumando verdaderos aliados o convirtiéndose en un espacio para el reciclaje de dirigentes con aspiraciones de poder?
Grave sería que, en la búsqueda de nuevos votos, se termine sacrificando la identidad política y el trabajo de quienes han sido consecuentes con el progresismo.
El debate está abierto. La visita de Jorge Fernández a Ademacor y sus declaraciones dentro de las instalaciones merecen ser examinadas en su contexto. Por eso, el video de su intervención resulta clave para que los lectores conozcan directamente lo que dijo y saquen sus propias conclusiones.
