¿DE DÓNDE SALEN LAS CIFRAS DE CAPTURAS QUE REPORTA ABELARDO DE LA ESPRIELLA? EL DATO INCLUYE OPERATIVOS DE TODA LA FUERZA PÚBLICA

Las cifras pasaron de 1.574 capturas el 24 de agosto a 15.401 el 7 de septiembre. El dato permite medir actividad policial y militar, pero no significa que todas correspondan a golpes contra grupos armados organizados.
Las cifras de capturas que viene divulgando el presidente Abelardo de la Espriella han aumentado rápidamente durante las primeras semanas de su gobierno. Sin embargo, para interpretar correctamente esos números es necesario conocer qué tipo de capturas están siendo contabilizadas y de dónde provienen los resultados reportados.
El 24 de agosto se hablaba de 1.574 capturas. Dos días después, la cifra publicada ascendió a 8.424. Posteriormente, el Gobierno reportó 12.575 el 2 de septiembre, 14.422 el 5 de septiembre, 14.914 el 6 de septiembre y 15.401 el 7 de septiembre.
| Fecha | Capturas reportadas |
|---|---|
| 24 de agosto | 1.574 |
| 26 de agosto | 8.424 |
| 2 de septiembre | 12.575 |
| 5 de septiembre | 14.422 |
| 6 de septiembre | 14.914 |
| 7 de septiembre | 15.401 |
El crecimiento de la cifra no necesariamente significa que en pocos días se hayan producido miles de grandes operaciones contra estructuras armadas. La clave está en que el concepto de “captura” utilizado en estos balances comprende la actividad operacional de la Fuerza Pública, particularmente de la Policía, y no exclusivamente las acciones contra organizaciones armadas como el ELN, las disidencias o el Clan del Golfo.
¿Qué hay detrás de las 15.401 capturas?
Una captura puede producirse por múltiples circunstancias: delincuencia común, hurto, tráfico o porte de estupefacientes, porte ilegal de armas, violencia intrafamiliar, órdenes judiciales, riñas y otros delitos.
Por eso, una cifra global de capturas no equivale automáticamente a una cifra de integrantes de grupos armados neutralizados.
Los datos incluidos en el balance que sirve de referencia muestran precisamente esa diferencia. Mientras el conjunto de capturas reúne el trabajo cotidiano de la Fuerza Pública en todo el territorio nacional, un balance de las Fuerzas Militares correspondiente al período comprendido entre el 7 y el 30 de agosto reportó 702 capturas relacionadas con grupos armados organizados, además de 35 sometimientos.
Son cifras diferentes y responden a fenómenos diferentes.
Esto no significa que las 15.401 capturas sean falsas. El punto central es cómo se presenta el dato y qué conclusión se extrae de él.
Un número grande no necesariamente significa una ofensiva contra grupos armados
La diferencia resulta importante porque una persona que solamente lea un titular podría interpretar que las más de 15.000 capturas corresponden a una ofensiva contra las principales organizaciones armadas del país.
No es así necesariamente.
Una parte importante corresponde al trabajo ordinario de la Policía Nacional frente a delitos que se presentan todos los días en las ciudades y municipios del país.
Durante el primer semestre de 2026, la Policía habría registrado alrededor de 98.900 capturas, lo que representa un promedio aproximado de 16.500 mensuales.
Desde esa perspectiva, las 15.401 capturas reportadas en 31 días se encuentran dentro de un volumen que debe analizarse en relación con el comportamiento habitual de la actividad policial y no solamente como un indicador extraordinario de la nueva política de seguridad.
El otro debate: ¿qué ocurre con los capturados?
Las cifras también abren otra discusión: la capacidad del sistema penitenciario para recibir a quienes son capturados.
Colombia ya tenía un problema de hacinamiento antes del comienzo del actual gobierno. Las cárceles a cargo del INPEC tienen una capacidad cercana a los 81.000 cupos, mientras la población intramural supera los 102.000 o 103.000 internos, según los datos de referencia utilizados.
La situación es todavía más compleja en estaciones de Policía y Unidades de Reacción Inmediata, donde miles de personas permanecen temporalmente mientras se define su situación jurídica.
Por esa razón, una captura tampoco significa necesariamente que una persona termine ingresando a una cárcel.
Después de la legalización de la captura y de las decisiones judiciales correspondientes, algunos procesados pueden quedar en libertad, recibir medidas no privativas de la libertad, obtener detención domiciliaria o permanecer vinculados a procesos que ya estaban en curso.
El dato debe leerse completo
Las cifras divulgadas por el Gobierno tienen valor para medir la actividad operacional de la Fuerza Pública. El problema aparece cuando un número acumulado se interpreta sin explicar qué contiene ese número.
Una cosa es decir:
“La Fuerza Pública ha realizado 15.401 capturas”.
Y otra muy diferente sería afirmar:
“15.401 integrantes de organizaciones criminales fueron capturados”.
La primera afirmación puede incluir todo tipo de delitos y procedimientos policiales. La segunda requeriría una clasificación específica que permita establecer cuántos de esos capturados pertenecían efectivamente a estructuras armadas o criminales organizadas.
Por eso, más que discutir únicamente si la cifra es verdadera o falsa, el debate debería concentrarse en cómo se construye, qué categorías incluye y qué significado se le está dando públicamente.
El Gobierno tiene derecho a mostrar sus resultados operacionales y la ciudadanía tiene derecho a conocerlos. Pero también tiene derecho a saber qué hay detrás de cada cifra.
En materia de seguridad, el número más grande no siempre es el dato más revelador. La información realmente útil es aquella que permite saber cuántas capturas corresponden a delincuencia común, cuántas a estructuras criminales organizadas, cuántas a grupos armados y qué ocurrió posteriormente con las personas capturadas.
Ahí está la diferencia entre un número utilizado como resultado político y una cifra que permite evaluar, con mayor precisión, si realmente está cambiando la seguridad del país.
