¿POR QUÉ LOS ANTIGUOS BARES DE MONTERÍA TERMINAN PARECIENDO CASAS DE TERROR?

Montería. Hay algo curioso que se repite en diferentes sectores de la ciudad: establecimientos que durante años estuvieron llenos de música, luces, bebidas y personas, pero que después de cerrar sus puertas parecen transformarse completamente.

Donde antes había fiestas, hoy quedan paredes deterioradas, avisos destruidos, puertas oxidadas, humedad, vegetación, vidrios rotos y una oscuridad que hace que algunos de estos lugares parezcan escenarios sacados de una película de terror.

Y surge una pregunta:

¿POR QUÉ SE DETERIORAN TAN RÁPIDO?

La explicación más lógica está en el abandono y la falta de mantenimiento.

Mientras un bar o discoteca está funcionando, hay personas limpiando, reparando instalaciones, pintando, controlando filtraciones, revisando baños, aires acondicionados, redes eléctricas y fachadas.

Cuando el negocio cierra, todo eso puede desaparecer.

Y Montería tiene además una condición que no ayuda demasiado: es una ciudad de clima cálido tropical, con una temperatura promedio cercana a los 28 °C y una humedad relativa promedio reportada alrededor del 78 %. En temporada canicular incluso se registran temperaturas superiores a 40 °C.

En esas condiciones, un inmueble cerrado y sin mantenimiento puede sufrir rápidamente problemas de humedad, hongos, deterioro de pinturas, corrosión y daños en materiales.

PERO AQUÍ VIENE LA PARTE QUE GENERA CURIOSIDAD

Hay personas que creen que estos lugares “quedan cargados” después de años de fiestas, discusiones, consumo de alcohol, peleas, romances y todo tipo de experiencias humanas.

En la tradición popular existe la idea de que los espacios pueden conservar una especie de “energía” de las personas que los frecuentaron.

Algunos incluso aseguran que determinados sitios donde hubo tragedias, peleas o muertes pueden sentirse diferentes después de quedar abandonados.

Pero aquí hay que hacer una distinción importante:

No existe evidencia científica que demuestre que un bar abandonado conserve energías sobrenaturales o que las actividades ocurridas allí dejen una presencia espiritual en las paredes.

Eso pertenece al terreno de las creencias, la espiritualidad y las interpretaciones culturales.

Lo que sí está comprobado es que nuestro cerebro responde de manera particular ante lugares vacíos, oscuros y deteriorados.

Un establecimiento que alguna vez estuvo lleno de gente y música, cuando queda completamente silencioso, produce una sensación de extrañeza.

Y si además encontramos:

oscuridad + humedad + paredes deterioradas + objetos abandonados + vegetación + silencio...

el resultado puede ser bastante inquietante.

DE LA FIESTA AL ABANDONO

Lo curioso es que Montería tiene actualmente numerosos establecimientos dedicados a la vida nocturna, desde bares hasta discotecas. Sagrada Night Club, Milagro Club y Kraken Bar son algunos ejemplos de negocios que mantienen actualmente actividad nocturna en la ciudad.

Pero la historia de muchos establecimientos comerciales es diferente: abren, tienen años de actividad, cambian de propietario, pierden clientela, cierran y finalmente quedan esperando un nuevo uso.

Y es justamente durante ese período cuando comienza la transformación.

El antiguo bar deja de ser un negocio.

Después deja de ser un punto de encuentro.

Luego deja de tener mantenimiento.

Y finalmente puede convertirse en una estructura abandonada que los vecinos prefieren mirar de lejos.

¿Y SERÁ QUE “ALGO” QUEDA?

Esa es quizás la pregunta que más llama la atención.

Para algunos, simplemente queda humedad, deterioro y abandono.

Para otros, quedan recuerdos.

Y para quienes creen en energías, espíritus o fenómenos paranormales, puede quedar algo más.

La ciencia explica el deterioro físico.

La psicología puede explicar parte de la sensación de inquietud.

Pero la interpretación espiritual pertenece a otro terreno y depende de las creencias de cada persona.

Y tal vez por eso estos lugares resultan tan fascinantes:

porque alguna vez estuvieron llenos de vida y ahora parecen guardar silencio sobre todo lo que ocurrió dentro de sus paredes.

Y AQUÍ LES DEJAMOS LA PREGUNTA A LOS MONTERIANOS:

¿Han visto en Montería algún antiguo bar, discoteca o establecimiento abandonado que después de cerrar haya terminado pareciendo un verdadero lugar de terror?

¿Y alguna vez han sentido algo extraño al pasar frente a uno?

Hablando Claro.

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