Navidad sin elecciones: El frío abrazo de los políticos ausentes

Este año, la Navidad en Córdoba tiene un aire diferente, y no precisamente por el clima o los festejos tradicionales. Al parecer, la magia navideña también se toma un descanso cuando las urnas están lejos y las campañas políticas quedan relegadas al calendario del próximo año.
En Montería y otros rincones del departamento, las comunidades comienzan a notar una ausencia peculiar: la de algunos políticos que, en años electorales, parecen omnipresentes. ¿Dónde están los abrazos efusivos, las visitas sorpresa a los barrios, los cafés compartidos en terrazas humildes y las carcajadas al calor de un buñuelo? Este año, sin la inmediatez de las votaciones, algunos políticos han decidido tomarse unas vacaciones adelantadas de sus compromisos sociales.
El contraste es evidente. Basta recordar la intensidad de las navidades pasadas en años electorales, donde la política se convertía en parte integral del ambiente festivo. En esos días, los líderes políticos aparecían con regalos para los niños, recordaban el nombre hasta del perro de la casa y daban discursos inspiradores sobre un futuro mejor. Este año, en cambio, el silencio es ensordecedor.
“Cuando no hay votos en juego, la preocupación por las comunidades también parece desaparecer”, comenta un residente de Montería. Y no es el único que lo nota. En redes sociales y conversaciones cotidianas, el tema se repite: los políticos ausentes durante la Navidad reflejan un patrón que muchos ya consideran predecible.
Pero no se preocupen. Marzo, como bien sabemos, está a la vuelta de la esquina, y con él, el renacimiento de los políticos "comprometidos". Entonces volverán los abrazos cálidos, las promesas repetidas y las visitas inesperadas. Mientras tanto, las comunidades seguirán celebrando con lo que tienen, demostrando que la Navidad, al final, no depende de apariciones estratégicas, sino de la fuerza y unión de la gente.
Quizás esta sea una buena oportunidad para reflexionar y preguntarnos: ¿queremos políticos que solo celebren cuando les conviene? ¿O empezaremos a valorar más a quienes están presentes durante todo el año? Un aplauso para esos que siguen ahí dando la mano y la cara a su pueblo sea cual sea la fecha.
