Matar a los hijos para hacer daño a las madres, se llama violencia vicaria

No puede existir otro calificativo diferente, al de un demente, a esas personas que usan este tipo de violencia de género macabro y maquiavélico para causar daño a una madre y peor cuando es su pareja sentimental.
Esta práctica sucia y perversa se llama violencia vicaria. Violencia a la que las autoridades no le han prestado atención y se vuelven cómplices de los cientos de niños que mueren en Colombia y el mundo a causa de personas que buscan hacer daño a las madres y parejas asesinando a sus hijos.
En Colombia hace menos de una semana vivimos una de las historias más tristes de los últimos tiempos con el secuestro y posterior asesinato de Gabriel Esteban Cubillos Rodríguez, un menor de cinco años, en la madrugada del lunes a manos, al parecer, de su padre.
Las mujeres siguen siendo víctimas, potenciales o reales, de la violencia machista, desde sus expresiones más sutiles y cotidianas hasta las más feroces y encarnizadas que culminan con la violencia extrema y la aniquilación de la vida. Dentro de las diferentes y múltiples expresiones de maltrato de género masculino, hay una especialmente sádica y monstruosa: se llama violencia vicaria y se trata de aquella ejercida contra los hijos para dañar a sus madres.
Llevado esto a la realidad no puede existir peor daño a una madre que el asesinato de su hijo a manos de su propio padre. En este tipo de violencia no hay salida. La mayoría de mujeres hará cualquier cosa para evitar el sufrimiento de sus hijos y los maltratadores lo saben. Es el talón de Aquiles y el perverso lo sabe.
Es hora que se empiece a legislar para endurecer las penas irrisorias que arropan a este tipo de delitos en contra de los niños, también es necesario que los entes permitentes no esperen la tragedia para lamentarse.
¿Qué hubiese pasado si las autoridades le hubiesen prestado atención a la denuncia de la madre de Gabriel Esteban? Creo que se pudo evitar.
