“Los de siempre” siguen mandando: las contradicciones que persiguen la campaña de Abelardo de la Espriella

Una fotografía publicada en exclusiva por el portal Hablando Claro volvió a encender el debate político alrededor de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella. Para muchos, la imagen refleja una profunda contradicción entre el discurso antisistema que impulsa el movimiento “Defensores de la Patria” y las figuras que hoy aparecen respaldando su aspiración política.
Desde el inicio de su candidatura, De la Espriella ha construido una narrativa basada en la confrontación entre “los de siempre” —a quienes responsabiliza de décadas de corrupción, privilegios y politiquería— y “los de nunca”, ciudadanos que, según su discurso, jamás han tenido espacio dentro del poder tradicional.
Sin embargo, con el avance de la campaña, aumentan las voces que cuestionan si realmente existe una renovación política detrás de su proyecto o si terminó rodeado precisamente por sectores históricamente ligados a las estructuras tradicionales de poder.
Los nombres que generan controversia
Uno de los nombres que más ha despertado cuestionamientos es el de Emilio Otero Dajud, excontralor de Córdoba y exsecretario del Senado, mencionado en investigaciones y polémicas relacionadas con presuntos vínculos políticos y empresariales con personajes señalados por narcotráfico y parapolítica.
Según investigaciones periodísticas y reportes judiciales conocidos públicamente, la Fiscalía habría señalado que Otero Dajud tuvo negocios con Bernardo Pinzón Rivera, relacionado con estructuras del narcotráfico y señalado como testaferro de alias “Maracuyá”, un hombre vinculado históricamente a organizaciones criminales.
Además, Otero también ha sido objeto de indagaciones disciplinarias por parte de la Procuraduría relacionadas con presuntas irregularidades contractuales y manejo presupuestal durante su paso por organismos públicos.
Otro nombre que vuelve al centro de la polémica es el de Elder José Oyola Aldana, exdirector de la CVS, quien enfrentó investigaciones disciplinarias por presuntas irregularidades en contratos relacionados con obras de mitigación de inundaciones en el río Sinú.
La controversia giró alrededor de contratos superiores a los 16 mil millones de pesos para obras que incluían el uso de llantas usadas, situación que provocó críticas ambientales, políticas y cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos.
¿Dónde quedaron “los de nunca”?
Los cuestionamientos no terminan ahí. Sectores críticos aseguran que alrededor de la campaña de De la Espriella también orbitan figuras tradicionales de la política regional y sectores empresariales históricamente vinculados al poder local.
Entre los nombres mencionados aparecen:
María Paula Tejada, exsecretaria de Hacienda de Córdoba y exgerente de la Feria de la Ganadería.
Gerardo Ortega.
Jorge Méndez, señalado públicamente por sectores políticos de mantener cercanía con la familia Mancuso.
José María Gómez.
Además de respaldos provenientes de estructuras políticas tradicionales y sectores ligados a clanes regionales.
Para muchos críticos, estas alianzas contradicen directamente el discurso antisistema que intenta posicionar la campaña “Defensores de la Patria”.
El discurso contra “los de siempre”… rodeado de ellos
Las críticas aumentaron luego de que distintos sectores comenzaran a señalar que varias de las personas cercanas al proyecto político han ocupado cargos públicos, manejado contratos estatales o pertenecido históricamente a estructuras tradicionales de poder.
Eso ha llevado a que opositores cuestionen si realmente existe espacio para “los de nunca” dentro del proyecto político o si, al final, las decisiones importantes siguen quedando en manos de los mismos grupos de siempre.
La pregunta que empieza a instalarse en el debate político es contundente: ¿la campaña de Abelardo de la Espriella representa una verdadera renovación o terminó convertida en un nuevo refugio para sectores tradicionales que buscan mantenerse vigentes bajo otro discurso?
Mientras tanto, la bandera política de “los de siempre”, eje central de su narrativa, comienza a devolverse como un bumerán dentro de su propia campaña.
