El Pacto Histórico sacude el tablero político en Córdoba: más de 130 mil votos, pedagogía electoral y el liderazgo de Yalénis Mazón

Por: Adel Lopez Montilla
El pasado 26 de octubre, la Registraduría Nacional del Estado Civil reveló los resultados oficiales de la consulta interna del Pacto Histórico para definir su cabeza de lista a la Cámara de Representantes por Córdoba. Los números sorprendieron incluso a los más escépticos: 133.869 votos válidos depositados en las urnas, una cifra que coloca al movimiento progresista en una posición estratégica y competitiva de cara a las elecciones legislativas de 2026.
Con una participación total de 161.770 votantes en el departamento, el Pacto Histórico logró movilizar a un electorado amplio en una jornada interna sin precedentes. El porcentaje de participación (11,55 %) puede parecer bajo frente al potencial de 1,4 millones de votantes, pero dentro de una consulta interna —sin maquinaria ni recursos tradicionales—, el resultado es políticamente contundente.
Los números hablan: una nueva fuerza política en Córdoba
El boletín oficial muestra que Luis Fernando Ballesteros Meza obtuvo 46.092 votos, consolidándose como el gran ganador y cabeza de lista del Pacto Histórico rumbo a la Cámara. Le siguen Miguel Leonardo Mateus Parra con 31.514 votos, Claudia Leonor Jiménez Martínez con 22.593, y Cielia Gregoria Salcedo Montalvo con 17.022, entre otros aspirantes.
Más allá de los nombres, el dato estructural es que el Pacto Histórico sumó más de 133 mil votos válidos en una consulta interna, un hecho que pone a “tirar calculadora” a los partidos tradicionales. Las maquinarias políticas de siempre, que solían dominar sin competencia real en el escenario cordobés, deberán ahora replantear su estrategia, pues esta consulta evidenció una base social en crecimiento y con identidad ideológica definida.
El factor Mazón: liderazgo social que inclinó la balanza
Un elemento determinante en este triunfo fue el liderazgo territorial y simbólico de Yalénis Mazón, reconocida por su trabajo con los movimientos Los Sin Techo y Los Sin Tierra. Mazón no solo aporta visibilidad y conexión con comunidades históricamente marginadas; su capacidad de movilización en barrios y corregimientos fue —según múltiples testimonios locales— decisiva para consolidar el respaldo a Ballesteros.
Su figura funcionó como puente entre la organización social y la candidatura: articuló recorrido territorial, habló la lengua del electorado popular y legitimó una oferta política que se presentó como continuidad de luchas sociales reales. En contextos como Córdoba, donde las redes sociales y la presencia en terreno pesan tanto como la publicidad y el dinero de campaña, líderes como Mazón pueden inclinar la balanza y convertir adhesiones en votos efectivos. Este papel le da al resultado un componente político profundo: no se trató solo de números, sino de una suma de fuerzas sociales y liderazgos que convergieron.
El dato que preocupa: más de 27 mil votos entre nulos y no marcados
Sin embargo, el informe también deja una alerta que no puede pasarse por alto: 27.901 votos (entre nulos y no marcados) reflejan una brecha de pedagogía electoral. Esto equivale al 17 % del total de sufragios depositados, un indicador que muestra que miles de ciudadanos no comprendieron adecuadamente el proceso de votación o tuvieron dificultades para diligenciar correctamente su tarjetón.
Este fenómeno, que se repite en muchas elecciones, reafirma la necesidad de fortalecer la formación ciudadana y la pedagogía electoral dentro de los movimientos alternativos. La participación masiva debe ir acompañada de claridad y conocimiento sobre el proceso, para que cada voto cuente y no se pierda por errores de forma.
Una lectura política del resultado
El Pacto Histórico en Córdoba demostró que tiene músculo político, estructura de base y liderazgo social. Lo hizo sin el respaldo de grandes contratistas ni el aparato estatal, apostando por la organización popular y la movilización territorial. Los más de 130 mil votos son una muestra de un electorado en transformación, que empieza a mirar más allá de los partidos tradicionales.
El rol de Yalénis Mazón aporta otra lectura: el triunfo es también fruto de la convergencia entre candidaturas y liderazgos sociales que interpretan y representan demandas concretas (vivienda, tierra, trabajo). Esa alianza entre movimiento social y proyecto electoral es la que dificulta a los partidos tradicionales recuperar terreno sin renovarse.
El mensaje que deja la consulta es claro: el Pacto Histórico no solo existe en Córdoba, sino que tiene pueblo, estructura y propósito. Pero también debe asumir el reto de formar políticamente a sus bases, evitar la dispersión del voto y fortalecer su presencia en cada municipio. Además, debe valorar y cuidar el aporte de liderazgos como el de Yalénis Mazón, que fueron piedra angular en la movilización y legitimación del proyecto.
El 26 de octubre no solo se eligió una cabeza de lista. Se confirmó que en Córdoba hay un movimiento social y político con vocación de poder. Y eso, en un departamento acostumbrado a la hegemonía de los mismos apellidos, ya es un hecho histórico.
